Unas cuantas pequeñeces dignas de mención,
muy curiosas dada mi situación, si las interpreto correctamente. Pero mis notas
tienen la penosa tendencia, por fin lo he comprendido, a
hacer desaparecer cuanto consideraba como su objeto. Me desvío, pues, conscientemente
del extraordinario calor, por no decir cuál, que se ha adueñado de
ciertas partes de mi máquina, no diré cuáles. Comparado con el otro no
tiene importancia. ¡Y pensar que esperaba más bien un enfriamiento!
No hay comentarios:
Publicar un comentario