Vivimos en una sociedad llena de todo tipo de personas
que van de un lado a otro
viviendo la vida. La
sociedad esta corrompida, no hay respeto, sobresalen las malas costumbre y
sobre todo se han perdido los buenos valores. Las personas están llenas de
resentimiento y desvergüenza, son cada día más irrespetuoso y menos capaces,
además de ignorante a las buenas costumbres. Las personas no cambian, no
aceptan reproches ni concejos, solo hacen lo que quieren sin importar quien se
oponga. La mayoría de las personas están llenas de egoísmo, solo piensan ellos
mismos, el orgullo, los consume por lo que actúan con desobediencia sin
considerar que esta pose efectos negativos en él y en la sociedad.
La sociedad está siendo víctima de una juventud o más bien de individuo liberalitas, de
familias permisivas e irresponsable de las cuales toman ejemplo. El individuo
en sí quiere vivir la vida como se le da la gana, sin importar la consecuencia
de sus actos. La desobediencia conlleva al fracaso social y moral, fruto de lo
que ya he mencionado con anterioridad. Este antivalor no hace bien a la
sociedad como efecto de la misma se crea
individuo indeseable y repulsivo. La sociedad ha ido sufriendo los efectos de
la desobediencia cada día más y más, algo penoso. Henry David Thoureau lo público de la página 10-15 de su
libro del deber de la desobediencia civil.
La desobediencia ha tenido como efecto en la sociedad la
formación de individuos que en algún punto son rechazados y de poca confianza
para los demás. La mediocridad, la ignorancia y el irrespeto van muy de la mano
con la misma, una se agarra de la otra. Cada día vemos como todo tipo de
persona ven arruinada sus vida laboral y social, producto de la desobediencia.
Muchas personas han llegado a ir a la cárcel por la desobediencia a entidades
superiores o más bien a la ley. La desobediencia es una de las malas costumbre
que cada día hace a la sociedad hundirse en un hoyo, un hoyo de ignorancia
hecho por aquello que no saben respetar una norma o una orden. Henry David
Thoureau lo público de la página 15-25 de su libro del deber de la
desobediencia civil.
La desobediencia es el acto de no acatar una norma que se
debe obedecer sin objeción alguna. Podemos decir que la desobediencia es una de
las razones que por la cual las personas
fracasan en la sociedad y al mismo tiempo
es efecto en ella. Una adolescente queda embarazada porque no obedece a
sus padres cuando les dijeron que no tuviera relaciones sexuales, una adolescente
muere en un accidente luego de que su madre le dijera que no corriera a alta
velocidad en motor, todo por la desobediencia. La familia desde sus inicios
debe inculcar a sus hijos el valor de la obediencia de modo que esta se vuelva
adjetivo de su persona en la vida y así tener éxito en ella. Erich Fromm lo
publico en la página 105-110 de su libro sobre la desobediencia.
Una persona desobediente es vista con malos ojos por los
demás, puesto que, nunca escucha o hace lo que tiene que hacer sino lo que se
le plazca. La desobediencia daña la sociedad, la hace menos exitosa, la
desprestigia, no crece y no se desarrolla. La familia es la base de la
sociedad, por tanto, en ella es desde donde
se empieza a cosechar este mal ejemplo, esta mala costumbre. La
desobediencia debe evitarse por el bien de uno mismo y la sociedad, porque
formamos parte de ella. Los valores hacen a una persona respetable, son los que
hacen triunfar en la vida, la desobediencia trae efectos en la sociedad, no se
debe ser desobediente. Francisco Fernández Buey lo publico en la página desobediencia Civil
6-10 de su libro Desobediencia Civil.